Un estudio que utilizó datos a largo plazo del Nurses' Health Study, el Nurses' Health Study II y el Health Professionals Follow-up Study encontró una asociación entre mantener una rutina de ejercicio regular a lo largo de los años y un riesgo hasta un 62% menor de desarrollar diabetes tipo 2.
Los autores señalan que la combinación de actividad aeróbica regular con sesiones de entrenamiento de fuerza parece aportar un beneficio adicional frente a practicar un único tipo de ejercicio, en línea con las recomendaciones generales de las guías de actividad física.
Este tipo de estudios de cohortes, con seguimientos de varios años, refuerza la idea de que no se trata de una rutina puntual, sino de mantener el hábito de forma sostenida en el tiempo para notar una reducción real del riesgo de desarrollar la enfermedad.