Una revisión reciente sobre el pie diabético —definido como la infección, ulceración o destrucción de tejidos profundos asociada a alteraciones neurológicas y a distintos grados de enfermedad vascular periférica en las piernas— recuerda que se trata de una de las complicaciones más discapacitantes de la diabetes.

Según los datos recogidos, alrededor del 15% de las personas con diabetes desarrollará una úlcera en las extremidades inferiores en algún momento de la enfermedad. De ellas, aproximadamente la mitad tendrá otra úlcera más adelante, y en torno a un tercio de estas heridas acabará derivando en algún tipo de amputación.

La Federación Internacional de Diabetes estima que entre 40 y 60 millones de personas en todo el mundo conviven ya con úlceras de pie diabético, frente a una horquilla de entre 9 y 26 millones que se manejaba en 2015, lo que subraya la importancia de la revisión periódica de los pies como medida de prevención.