Especialistas de Vithas han alertado de que la enfermedad renal crónica asociada a la diabetes no debería entenderse solo como una complicación aislada del riñón, sino como un auténtico amplificador del riesgo cardiovascular: cuando el riñón empieza a fallar, aumenta también la probabilidad de sufrir infartos, ictus u otras patologías vasculares.

Según esta alerta, el riñón puede actuar como una especie de "sensor precoz" del estado de las arterias, de modo que un deterioro de la función renal puede ser una señal temprana de un mayor riesgo cardiovascular general, incluso antes de que aparezcan síntomas cardíacos evidentes.

En estas fechas de verano, los especialistas añaden un factor de riesgo adicional: el calor y la deshidratación pueden sobrecargar todavía más un riñón ya afectado por la diabetes, por lo que recomiendan prestar especial atención a la hidratación y al control médico habitual durante los meses más calurosos.